Las tarjetas y los llaveros de proximidad (TAG) son la forma más rápida de entrar para los residentes, pero también se prestan, se pierden y se olvidan en el carro. Administrarlos bien evita que se vuelvan un riesgo.
Asigna cada TAG a una dirección
Cada tarjeta debe estar ligada a una dirección y, de preferencia, a una persona. Un TAG “suelto” es imposible de rastrear.
Lleva un inventario
Cuántos TAG tiene cada casa, cuándo se entregaron y cuáles están activos. Revisa la lista al menos una vez al año.
Si se pierde, baja inmediata
El residente debe avisar en cuanto note la pérdida, y la tarjeta debe desactivarse ese mismo día. Después se entrega una nueva.
Cuando alguien se muda
Al cambiar de inquilino o de propietario, desactiva todos los TAG de la dirección y entrega nuevos al residente que llega.
No los prestes
Un TAG prestado a un trabajador o a un familiar deja registros a nombre de otra persona. Para ellos es mejor un acceso propio, como un QR por fecha u horario.
Cómo te ayuda LockyPass
En LockyPass, la administración da de alta los tags del residencial, y cada residente ve y gestiona en tiempo real las tarjetas y llaveros de su dirección desde la app.